Pymes lácteas: entre la eficiencia y la innovación

La eficiencia productiva, la incorporación de tecnología, la diferenciación de productos y el recambio generacional aparecen como factores decisivos para el futuro de las pequeñas y medianas industrias lácteas argentinas. En TecnoAlimentaria 2026, José Ignacio Carassai, de Lácteos Las Tres, y Rubén Bonafina, gerente de APyMEL, analizaron las oportunidades y desafíos de un sector que busca adaptarse a una nueva realidad económica y comercial.

La industria láctea argentina atraviesa un escenario que exige a las empresas revisar sus estrategias productivas y comerciales. Con un mercado interno que muestra señales de menor dinamismo, exportaciones que permiten sostener parte de la actividad y una competencia cada vez más exigente, las pequeñas y medianas industrias enfrentan el desafío de mejorar su eficiencia sin perder capacidad de innovación.

En el marco de TecnoAlimentaria 2026, realizada del 14 al 16 de octubre en la ciudad de Córdoba, Ganadería y Negocios dialogó con José Ignacio Carassai, gerente comercial de Lácteos Las Tres, de Villa María, y Rubén Bonafina, gerente de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (APyMEL).

Un mercado que exige diferenciarse

Para José Ignacio Carassai, uno de los principales cambios que experimenta el sector está relacionado con el comportamiento de los consumidores y las nuevas exigencias comerciales.

El representante de Lácteos Las Tres explicó que, en años anteriores, la inflación impulsaba decisiones de compra vinculadas con la necesidad de resguardar el valor del dinero. En ese contexto, la demanda permitía comercializar productos con menores exigencias de diferenciación.

Actualmente, la situación es distinta.

«Todos tenemos que intentar diferenciarnos con algo», sostuvo Carassai, al describir un mercado en el que las empresas necesitan prestar mayor atención a sus clientes y desarrollar propuestas específicas.

Entre las alternativas mencionó el agregado de atributos nutricionales, como productos con mayor contenido de proteínas o reducidos en sodio, además de estrategias de marketing que permitan responder a las demandas de los supermercados y consumidores.

La diferenciación, en consecuencia, deja de ser solamente una herramienta comercial para convertirse en un componente central de la competitividad de las pymes lácteas.

Tecnología y eficiencia: producir mejor para competir

Desde APyMEL, Rubén Bonafina destacó que la incorporación de tecnología constituye una de las principales oportunidades para mejorar la competitividad de las pequeñas y medianas industrias.

«Hoy hay que mirar todos los costos y en tecnología hay que aggiornarse para bajar los costos y ser más eficientes», señaló.

El dirigente explicó que las condiciones actuales obligan a revisar los procesos productivos, identificar oportunidades de ahorro y aprovechar herramientas que permitan optimizar el funcionamiento de las plantas industriales.

En ese sentido, la participación en TecnoAlimentaria representa una oportunidad para conocer equipamientos, soluciones tecnológicas y alternativas de modernización.

La eficiencia, sin embargo, no se limita a incorporar maquinaria. También comprende la organización del trabajo, el aprovechamiento de los recursos y la calidad de la materia prima.

Bonafina destacó la necesidad de trabajar sobre la calidad de los productos desde el origen, comenzando por la leche que ingresa a las industrias.

El desafío es lograr que cada mejora tecnológica o de gestión contribuya a reducir costos, sostener la calidad y fortalecer la posición competitiva de las empresas.

Producción, consumo y exportaciones: las señales del mercado lácteo

Al analizar la coyuntura sectorial, Bonafina consideró que 2026 viene mostrando un comportamiento relativamente estable en términos productivos.

Explicó que al comienzo del año existía cierta preocupación por la posibilidad de un crecimiento importante de la producción de leche, pero que finalmente ese incremento no alcanzó las magnitudes inicialmente temidas.

Según su evaluación, la producción total podría cerrar el año ligeramente por encima de 2025, aunque sin aumentos significativos durante los últimos meses.

Respecto del mercado externo, señaló que las exportaciones continúan contribuyendo a sostener la actividad, aun cuando los precios internacionales no resultan especialmente favorables.

En el mercado interno, en tanto, describió una evolución desigual: las ventas habían mostrado una mejora hasta julio, seguida de una retracción durante los meses posteriores.

Frente a este escenario, la expectativa del sector es que la demanda pueda sostenerse durante el tramo final del año.

Estas condiciones refuerzan la necesidad de que las industrias mantengan una administración cuidadosa de sus costos y desarrollen estrategias comerciales capaces de responder a las variaciones del consumo.

El recambio generacional como oportunidad de transformación

Otro de los temas destacados durante las entrevistas fue el cambio generacional que atraviesan numerosas empresas familiares del sector.

Bonafina consideró que la incorporación de nuevas generaciones a la conducción de las industrias representa una oportunidad para introducir otras formas de pensar y gestionar los negocios.

«Es un cambio de mentalidad», afirmó, al señalar que los jóvenes empresarios suelen mostrar mayor apertura a explorar alternativas, incorporar tecnología y revisar los modelos tradicionales de funcionamiento.

En particular, mencionó la inteligencia artificial y las nuevas herramientas tecnológicas como parte de las transformaciones que comienzan a ganar espacio en la gestión empresarial.

Para el dirigente, las empresas se desarrollaron originalmente en un contexto económico muy diferente del actual. Por eso, las nuevas generaciones enfrentan el desafío de adaptar las estructuras heredadas a un escenario en el que cada costo tiene mayor importancia.

La experiencia de Lácteos Las Tres constituye un ejemplo de esta transición.

Carassai, de 32 años, forma parte de la segunda generación de una empresa familiar fundada por su padre hace 36 años en Villa María.

La industria procesa actualmente entre 100.000 y 120.000 litros diarios de leche y elabora principalmente quesos blandos, semiduros, duros y de pasta hilada.

Cuenta además con un tambo propio ubicado a unos cinco kilómetros de la planta, una característica que favorece la logística de abastecimiento de materia prima.

Su producción se comercializa íntegramente en el mercado argentino, con presencia en Córdoba, Mendoza, San Juan, el Noroeste Argentino y parte de Buenos Aires.

La trayectoria de la empresa muestra cómo una pyme familiar puede alcanzar una escala industrial significativa y, al mismo tiempo, enfrentar la necesidad de renovar sus estrategias comerciales y de gestión.

La colaboración entre pymes, otro factor estratégico

Además de su responsabilidad en Lácteos Las Tres, Carassai participa desde hace aproximadamente cuatro años en la secretaría de APyMEL.

La entidad reúne a pequeñas y medianas industrias lácteas de distintas provincias argentinas y constituye un ámbito de intercambio de experiencias y trabajo conjunto.

Carassai destacó especialmente el carácter colaborativo de ese espacio, que permite compartir inquietudes y abordar problemáticas comunes.

En un sector integrado por numerosas empresas familiares, la articulación institucional puede facilitar el acceso a conocimientos, experiencias y alternativas para afrontar desafíos que muchas veces exceden las posibilidades individuales de cada industria.

El futuro de las pymes lácteas: adaptarse para seguir creciendo

Las reflexiones recogidas durante TecnoAlimentaria 2026 muestran que las oportunidades de las pymes lácteas argentinas no dependen exclusivamente de una recuperación del consumo o de mejores condiciones para exportar.

También están vinculadas con decisiones que las propias empresas pueden impulsar: modernizar sus procesos, profesionalizar la gestión, incorporar nuevas tecnologías, desarrollar productos diferenciados y fortalecer la relación con sus clientes.

El recambio generacional aparece, en este contexto, como una oportunidad para acelerar esas transformaciones, combinando la experiencia acumulada por las empresas familiares con nuevas capacidades y perspectivas.

FUENTE: Ganaderia y negocios

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